BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah, pero tengo qué volver,
volver a esta sangre, a este dúctil
impermeable cotidiano, a esta insensata
vida imperceptible, a este cuerpo nauseabundo
que sueña y sólo sueña, reptil inacabado.
Las mareas, los solsticios indecorosos, las ocasionales
marchas triunfales, oficinas interpuestas, senderos
acristalados cuyo engranaje perece entre mis manos.
Sí, ¡tengo qué volver!
©
volver a esta sangre, a este dúctil
impermeable cotidiano, a esta insensata
vida imperceptible, a este cuerpo nauseabundo
que sueña y sólo sueña, reptil inacabado.
Las mareas, los solsticios indecorosos, las ocasionales
marchas triunfales, oficinas interpuestas, senderos
acristalados cuyo engranaje perece entre mis manos.
Sí, ¡tengo qué volver!
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