El dormido-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah, pero tengo qué volver,

volver a esta sangre, a este dúctil

impermeable cotidiano, a esta insensata

vida imperceptible, a este cuerpo nauseabundo

que sueña y sólo sueña, reptil inacabado.

Las mareas, los solsticios indecorosos, las ocasionales

marchas triunfales, oficinas interpuestas, senderos

acristalados cuyo engranaje perece entre mis manos.

Sí, ¡tengo qué volver!

©
 
Ja, ja, ja. Y no te conoces a ti mismo, ¿ O sí ? Confronta, con tus propias manías y obsesiones. Ya verás qué bien escapas, entonces, de los vicios. Yo quiero dejar de fumar tabaco.
 
Ah, pero tengo qué volver,

volver a esta sangre, a este dúctil

impermeable cotidiano, a esta insensata

vida imperceptible, a este cuerpo nauseabundo

que sueña y sólo sueña, reptil inacabado.

Las mareas, los solsticios indecorosos, las ocasionales

marchas triunfales, oficinas interpuestas, senderos

acristalados cuyo engranaje perece entre mis manos.

Sí, ¡tengo qué volver!

©
Me ha gustado mucho el poema, compañero,
tendré que volver...
Saludos cordiales
 
Última edición:
Excelente poema, Ben. Mis felicitaciones poeta.
 

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