Carlos Justino Caballero
Poeta recién llegado
El eco del cerro partía el aire antes de morir.
Entre los pinos que crecieron y sus celos
nos dejaron sin el juego del espejo sonoro.
Inmutable sigue el cerro, aunque silente
por esa interferencia de follajes glaucos
y no advierte el granito que ha perdido vida.
Mas, como todas las vidas, vive aun después
de que murió lo tangible y el recuerdo
mantiene el grito que partía el aire
como espejo de ondas sonoras.
De mi libro "Desde aquella Strelitzia". 2014
Entre los pinos que crecieron y sus celos
nos dejaron sin el juego del espejo sonoro.
Inmutable sigue el cerro, aunque silente
por esa interferencia de follajes glaucos
y no advierte el granito que ha perdido vida.
Mas, como todas las vidas, vive aun después
de que murió lo tangible y el recuerdo
mantiene el grito que partía el aire
como espejo de ondas sonoras.
De mi libro "Desde aquella Strelitzia". 2014