huellas
Poeta adicto al portal
Todavía recuerdo la sonrisa en los labios, la satisfacción de un día perfecto, habíamos comido tanto chocolate y gelatina que se me salían por los ojos. Uno no celebra todos los días su quinto cumpleaños. Papi había adornado la casa con globos de colores, los dibujos de mis amigos colgaban de hilos dorados, también habían fabricado instrumentos musicales con algunas conchas de la playa. Jugamos hasta caer rendidos.
De pronto sentí un sonido muy fuerte que se acercaba más y más, reconocía la melodía, siempre estaba presente al final de nuestras fiestas cuando venía el tío Joseppe. Acompañado del sonido se acercaban a toda velocidad enormes teclas, casi no tenía tiempo, me alcanzaban, corrí como alma que lleva el diablo, pero, ¡que es esto vienen en todas direcciones!, el sonido se hizo insoportable, gritaba pero no oía mi voz, sudaba, me ahogaba, no podía respirar, notaba el corazón en la boca, me lancé sin pensarlo al abismo el sonido estaba a punto de tragarme. Sentí el vacío bajo mis pies, y el sabor a chocolate me inundó el paladar, venía desde muy abajo. Las cuerdas frenaron mi caída, cuando abrí los ojos no podía creer lo que veía, una enorme galleta de chocolate y una gelatina verde tiraban de mi, me arrastraban por un pasadizo de maderas, les oí decir que ahora iba yo a saber lo que era atiborrarse de niño
Tras mi segundo desmayo, oí la voz de papi que me llamaba, ¿Acaso no te has cansado ya de jugar? Decía, venga sal de tu escondite, todavía nos queda apagar las velas! Y la tarta es como a ti te gusta, ¡DE CHOCOLATE!
Miré alrededor y no podía creer lo que veía, ¡estaban todos!, ¡toda mi familia tenía cara de galleta de chocolate y gelatina!
El sonido volvió con toda su fuerza, esta vez era el cumpleaños feliz, iban a comerme noooooooo!
El lametón de Tobi fue lo más agradable que he sentido en mi vida.::
::
De pronto sentí un sonido muy fuerte que se acercaba más y más, reconocía la melodía, siempre estaba presente al final de nuestras fiestas cuando venía el tío Joseppe. Acompañado del sonido se acercaban a toda velocidad enormes teclas, casi no tenía tiempo, me alcanzaban, corrí como alma que lleva el diablo, pero, ¡que es esto vienen en todas direcciones!, el sonido se hizo insoportable, gritaba pero no oía mi voz, sudaba, me ahogaba, no podía respirar, notaba el corazón en la boca, me lancé sin pensarlo al abismo el sonido estaba a punto de tragarme. Sentí el vacío bajo mis pies, y el sabor a chocolate me inundó el paladar, venía desde muy abajo. Las cuerdas frenaron mi caída, cuando abrí los ojos no podía creer lo que veía, una enorme galleta de chocolate y una gelatina verde tiraban de mi, me arrastraban por un pasadizo de maderas, les oí decir que ahora iba yo a saber lo que era atiborrarse de niño
Tras mi segundo desmayo, oí la voz de papi que me llamaba, ¿Acaso no te has cansado ya de jugar? Decía, venga sal de tu escondite, todavía nos queda apagar las velas! Y la tarta es como a ti te gusta, ¡DE CHOCOLATE!
Miré alrededor y no podía creer lo que veía, ¡estaban todos!, ¡toda mi familia tenía cara de galleta de chocolate y gelatina!
El sonido volvió con toda su fuerza, esta vez era el cumpleaños feliz, iban a comerme noooooooo!
El lametón de Tobi fue lo más agradable que he sentido en mi vida.::
::