Sentado en una silla, contemplo tu mirar
que observa el paisaje que juntos ha de pasear
contemplando sus encantos,
que ha de ser real o irreal.
Pero observándote junto al paisaje
que Dios creo, empiezo a mirarte
mas de lo que mis ojos puedan observar.
Es que tu hermosura junto al paisaje
hacen la combinación perfecta
para encantar a quien la ve.
Se acerca la noche tibia y serena
y la luna de tus ojos, se alista
para en la noche brillar.