Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El espacio, el tiempo, la nada ...
El espacio sin límites conocidos,
decidió de buena vez medirlo todo ...
y de inicio pretendió calcular
la dimensión del tiempo
sobre la nada, para apresarlo
y sofocar su rebeldía
de paradoja inexplicable
que él no sabe,
si marcha hacia adelante
o hacia atrás.
Por ello,
reloj en mano intentó cronometrarle
a partir de momentos en que toda
singularidad se mueve, o no se mueve,
vibra o no vibra;
pero advirtió imposible la tarea,
porque el Cosmos
tiene leyes que no rigen,
para lo incorpóreo,
que siendo,
no es,
ni levita,
ni gira,
no cae,
solo existe ...
es impasible observador
del espacio fatigado
en su expansión.
El tiempo amo del eterno
presente, con fría calma,
al agotado espacio ignora,
su atención es ver
la implosión de la nada
y el futuro de otro Cosmos
sin la energía oscura,
que el No Ser programa
para el próximo Big Ban.
El espacio sin límites conocidos,
decidió de buena vez medirlo todo ...
y de inicio pretendió calcular
la dimensión del tiempo
sobre la nada, para apresarlo
y sofocar su rebeldía
de paradoja inexplicable
que él no sabe,
si marcha hacia adelante
o hacia atrás.
Por ello,
reloj en mano intentó cronometrarle
a partir de momentos en que toda
singularidad se mueve, o no se mueve,
vibra o no vibra;
pero advirtió imposible la tarea,
porque el Cosmos
tiene leyes que no rigen,
para lo incorpóreo,
que siendo,
no es,
ni levita,
ni gira,
no cae,
solo existe ...
es impasible observador
del espacio fatigado
en su expansión.
El tiempo amo del eterno
presente, con fría calma,
al agotado espacio ignora,
su atención es ver
la implosión de la nada
y el futuro de otro Cosmos
sin la energía oscura,
que el No Ser programa
para el próximo Big Ban.
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