Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
¡Cuánto juego proporciona
la imagen reflejada en un espejo!
Tanto es así que a veces le doy
dos o tres golpecitos
al del aseo, como si fuera
una puerta, para ver si alguien
me contesta al otro lado. Todavía
nadie me ha provocado un infarto.
Alguna vez, cuando me aburro,
me planto delante de mi copia
y trato de descubrir, como si fuera
un pasatiempo, todas las diferencias
que tiene con el original.
Así es como descubrí que posee vida propia,
la copia digo, porque en una ocasión
me pareció que me guiñaba un ojo.
Aunque, generalmente,
cuando me miro al espejo
casi siempre me veo innecesario,
vagando entre sus reflejos
como un perro abandonado
a punto de ser devorado por un día negro.
la imagen reflejada en un espejo!
Tanto es así que a veces le doy
dos o tres golpecitos
al del aseo, como si fuera
una puerta, para ver si alguien
me contesta al otro lado. Todavía
nadie me ha provocado un infarto.
Alguna vez, cuando me aburro,
me planto delante de mi copia
y trato de descubrir, como si fuera
un pasatiempo, todas las diferencias
que tiene con el original.
Así es como descubrí que posee vida propia,
la copia digo, porque en una ocasión
me pareció que me guiñaba un ojo.
Aunque, generalmente,
cuando me miro al espejo
casi siempre me veo innecesario,
vagando entre sus reflejos
como un perro abandonado
a punto de ser devorado por un día negro.
Última edición: