Juglar español
Poeta fiel al portal
Despierta la mañana
compartes con la almohada ese minuto
que encuentra esa sonrisa;
la pegas a tu aspecto y, con desgana,
observas al espejo:
¿Soy yo quien está enfrente
o solo es un reflejo?
Te asoma un poco el vientre,
entradas, tono pobre, rostro enjuto;
la tenue luz que arroja la ventana
resalta alguna cana;
mirada amenazante, gesto bruto,
arrugas que acompañan cada ojo.
Jamás quisiera estar en tu pellejo,
le digo mientras miro de reojo.
Respiras bien, te agachas sin problema,
conserva su misión cada atributo
dejándome perplejo.
¡Lo ves, todo funciona!
y yo me veo impoluto!
Se genera el dilema:
¿Seré yo esa persona?...
no queda más opción, no hay sustituto.
Quizás se vio afectada una neurona,
aquella que susurra que estás viejo.
¡Qué coño! - te convences -
lo bueno es siempre añejo.
Es solo una ilusión. ¡En absoluto!
compartes con la almohada ese minuto
que encuentra esa sonrisa;
la pegas a tu aspecto y, con desgana,
observas al espejo:
¿Soy yo quien está enfrente
o solo es un reflejo?
Te asoma un poco el vientre,
entradas, tono pobre, rostro enjuto;
la tenue luz que arroja la ventana
resalta alguna cana;
mirada amenazante, gesto bruto,
arrugas que acompañan cada ojo.
Jamás quisiera estar en tu pellejo,
le digo mientras miro de reojo.
Respiras bien, te agachas sin problema,
conserva su misión cada atributo
dejándome perplejo.
¡Lo ves, todo funciona!
y yo me veo impoluto!
Se genera el dilema:
¿Seré yo esa persona?...
no queda más opción, no hay sustituto.
Quizás se vio afectada una neurona,
aquella que susurra que estás viejo.
¡Qué coño! - te convences -
lo bueno es siempre añejo.
Es solo una ilusión. ¡En absoluto!
Última edición: