En el rincón del establo
yace un álamo escondido
es testigo del sufrir
de un caballo que está herido.
Nadie pasa por ahí
él lo ha querido ayudar
lo alcanza con una rama
queriendo herida sanar.
El caballo le sonríe
con gratitud infinita,
la energía acumulada
le da fuerza a la patita.
Esta noble interacción
se percibe desde el cielo
quién le envía la firmeza
para seguir su sendero.
Se miran muy silenciosos
con un profundo cariño,
sintiendo en el corazón
la ingenuidad de
dos niños.
yace un álamo escondido
es testigo del sufrir
de un caballo que está herido.
Nadie pasa por ahí
él lo ha querido ayudar
lo alcanza con una rama
queriendo herida sanar.
El caballo le sonríe
con gratitud infinita,
la energía acumulada
le da fuerza a la patita.
Esta noble interacción
se percibe desde el cielo
quién le envía la firmeza
para seguir su sendero.
Se miran muy silenciosos
con un profundo cariño,
sintiendo en el corazón
la ingenuidad de
dos niños.
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