[video=youtube_share;nv52AE_aptk]http://youtu.be/nv52AE_aptk[/video]
Ahora que me veo alzar entre las cordilleras de tu nombre,
entre las glosas que apostillan tu recuerdo
y que los frisos sobre la piel de este estanque
enraizan mi presencia en ti para luego perderlo,
al acercarme, nostalgia,
te evoco...
En un lejano día
en que mi rostro buscó el tuyo alzado
bajo la satinada faz del agua
a pie de cuyos médanos mis rodillas se hundían
y sus orillas eran ganadas para dique
y puerto de tus uñas y manos,
donde entre fango y lodo croan las ranas
y de tiznadas franjas dormitan las salamandras,
más las culebras todavía sin colmillos
solo son metamorfosis de juncos, lotos y cañas
para guardar como centinelas francos tu sonrisa estelada;
encontrarme de frente a tus huesos
separados ambos por la cremallera del piélago
cuya refracción aparta y desvía nuestras miradas
nacidas para imaginar su encuentro;
buscar la mano tibia en ti
mojada por el mundo hundido
en que bulle, se aletarga, se esconde
entre sus paredes de alcoba acuífera
y techos para ventanas ciegas
como torre sin almenas
por donde asomar al mundo su inconturbable paz
esa princesa encarcelada
en su espíritu imaginado y real;
mas espera...
tu índice a un centímetro del mío
y escasa la bañera del estanque para alojar su caudal
como efímero el viaje por el cauce de la atmósfera
por donde otra una nueva perla y gota
aunque salobre y amarga
dulce esta vez
como eterna siempre fue,
cae, llega, colma
y redunda aquel;
para mudar su sitio en él
y desnudar el estanque
del exceso del mundo que nos separa,
y que inunde, sumerja, se adueñe de los campos,
fértiles pero baldíos eriales,
ahonde aquella gota desahuciada los valles,
sea mano infinita
en los paisajes en que me faltes,
en los mapas de las tierras altas
desde donde vigila acaudillada tu ausencia,
acérrima sobre lomas, penachos y espinas de granito,
riscadas formas finitas tendiendo al infinito
en que tú no estás...
y desaloje el milímetro cúbico necesario
para que la yema de tu dedo en cristal
y la mía bordada
por las hiladas de un sin tregua sol salaz
terminen
pero inicien al tocarse
ese dónde en que nuestros cuerpos ya no están,
y donde nuestras almas sí se palpan
y aún se aman
aunque no nos veamos
ni sepamos nada más.
Para Ti.