Birbiloke
Poeta adicto al portal
No corre detrás
de un asiento vacío,
se acurruca en el canto
de la distancia y disimula que no existe,
avergonzado de ser uno entre todos..
Corre y frena en seco
pequeño vaivén desprevenido
caído y al suelo.
Sus labios besan
baldosas pisadas por el tiempo
goma de lunas llenas
...negras
y sin embargo
sus ojos resisten
a la orbe su atención.
Sentado en el suelo
del canto de la distancia
se protege y sueña,
devorando desnudos de arena
piel de agua
transitar de salitre
fuera de liturgias y templos santos.
La música baila sus pies
en los oídos
disparado hacía un rumbo inconfesable
de eucaristía divina.
Otro frenazo como este
y el que cae soy yo
con toda la parafernalia
encima del hombre sin rostro.
Ya se fue,
dos paradas más
y el conejo detrás de la liebre
camuflándose en tierra
cauce de lluvia
y montaña de arriba abajo
de abajo-arriba
su naturaleza
un rio amarillo
su flor ginesta.
de un asiento vacío,
se acurruca en el canto
de la distancia y disimula que no existe,
avergonzado de ser uno entre todos..
Corre y frena en seco
pequeño vaivén desprevenido
caído y al suelo.
Sus labios besan
baldosas pisadas por el tiempo
goma de lunas llenas
...negras
y sin embargo
sus ojos resisten
a la orbe su atención.
Sentado en el suelo
del canto de la distancia
se protege y sueña,
devorando desnudos de arena
piel de agua
transitar de salitre
fuera de liturgias y templos santos.
La música baila sus pies
en los oídos
disparado hacía un rumbo inconfesable
de eucaristía divina.
Otro frenazo como este
y el que cae soy yo
con toda la parafernalia
encima del hombre sin rostro.
Ya se fue,
dos paradas más
y el conejo detrás de la liebre
camuflándose en tierra
cauce de lluvia
y montaña de arriba abajo
de abajo-arriba
su naturaleza
un rio amarillo
su flor ginesta.