CATINA
Poeta fiel al portal
Me dijo que ya se siente cansado de luchar solo.
Su vida cambió de rumbo hace tantos años en un arranque de locura de juventud y que casi termina en las rejas de por vida.
Ya tiene cuarenta pero representa más. Vive, ensimismado, encerrado, desconfiado, es que aquí no lo han tratado bien. Tenía tantos planes y no ha concretado ninguno porque la soledad se le ha incrustado como si fuera su segunda piel.
Pasa los días y las noches conectado al internet, habla con su gente que ama y que quedaron allá tan lejos. A menudo pone la mano en la pantalla según él, para sentirlos más cerca y he visto cómo sus lágrimas mojan su rostro noche tras noche. Bebe, se droga, se evade, nadie sabe lo que ha pasado y es que el destierro y el exilio ya concluyeron con él hace tiempo y lo que queda es un fantasma.
Juró no regresar nunca, mientras en su tierra no haya libertad, ¡Dios santo!, cosas de revolucionario, luchar por causas perdidas que cobran tantas vidas, es como ir contra la corriente.
Es un hombre sensible pero sin ningún gesto de amabilidad con un coeficiente intelectual sobre lo normal, habla cuatro idiomas y ama la poesía. Aun así, toda esa inteligencia y toda esa fuerza arrolladora de un luchador no han podido con tanta soledad.
Desde que lo conocí, me convertí en su única conexión con el mundo y casi soy la única con quien habla.
Desde que lo conocí, sé lo que significa la palabra “sobrevivir”.
Su vida cambió de rumbo hace tantos años en un arranque de locura de juventud y que casi termina en las rejas de por vida.
Ya tiene cuarenta pero representa más. Vive, ensimismado, encerrado, desconfiado, es que aquí no lo han tratado bien. Tenía tantos planes y no ha concretado ninguno porque la soledad se le ha incrustado como si fuera su segunda piel.
Pasa los días y las noches conectado al internet, habla con su gente que ama y que quedaron allá tan lejos. A menudo pone la mano en la pantalla según él, para sentirlos más cerca y he visto cómo sus lágrimas mojan su rostro noche tras noche. Bebe, se droga, se evade, nadie sabe lo que ha pasado y es que el destierro y el exilio ya concluyeron con él hace tiempo y lo que queda es un fantasma.
Juró no regresar nunca, mientras en su tierra no haya libertad, ¡Dios santo!, cosas de revolucionario, luchar por causas perdidas que cobran tantas vidas, es como ir contra la corriente.
Es un hombre sensible pero sin ningún gesto de amabilidad con un coeficiente intelectual sobre lo normal, habla cuatro idiomas y ama la poesía. Aun así, toda esa inteligencia y toda esa fuerza arrolladora de un luchador no han podido con tanta soledad.
Desde que lo conocí, me convertí en su única conexión con el mundo y casi soy la única con quien habla.
Desde que lo conocí, sé lo que significa la palabra “sobrevivir”.