BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recogí del polvo a un hombre,
tan solitario, tan polvoriento,
tan lleno de musgo y herrumbre,
que me extrañó no verlo decir
ni una sola palabra. Entonces,
acudieron las palabras, sumergidas
en flotas de arrecifes cristalizados.
Palabras extrañas que surgían
de su boca, como atrapadas por los grandes
faros de su Alejandría natal.
Luciérnagas, bálsamos, heridas,
todas cayeron a mis pies, en el corto
lapso de tiempo, en el que le di mi abrazo
y mi toga descuidada-.
©
tan solitario, tan polvoriento,
tan lleno de musgo y herrumbre,
que me extrañó no verlo decir
ni una sola palabra. Entonces,
acudieron las palabras, sumergidas
en flotas de arrecifes cristalizados.
Palabras extrañas que surgían
de su boca, como atrapadas por los grandes
faros de su Alejandría natal.
Luciérnagas, bálsamos, heridas,
todas cayeron a mis pies, en el corto
lapso de tiempo, en el que le di mi abrazo
y mi toga descuidada-.
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