MaríaA.G
Poeta veterana en el Portal
Escafandras pusilánimes y esperpénticas
que sonríen con manto de armiño y flores de Lis.
Sedantes ungüentos de perfumes de menta y albahaca
que se inhalan hasta la razón.
Crepúsculo mofético y momificado por la suma de los tiempos.
Y Caronte, mece su barca, a la inexistencia del SER.
En su famélica mano, acuña el óbolo
que vehementemente le entregó su pasajero.
En la otra orilla, deambula inquieto
el fantasma de la flor de Lis,
seguido de Aquiles que muestra su ensangrentado
y vulnerable talón, llevando a Héctor, aún atado a su carro,
esperando que el barquero, les entregue su conquista
Para custodiar el valle de las sombras.
Última edición: