Sergio D'Baires
Exp..
Ayer volvió el tranvía
en un barrio de madrugadas asombradas
difusas de alcohol:
(como un fantasma).
Las vias escondidas en el asfalto
germinaron en brillos
y un renglón de plata
incendió la noche.
El pibe, que aún vive,
con las bolitas de vidrio verde en el bolsillo
se trepó al pescante del fantasma que pasaba
la noche se nubló de tracatranes, campanas
y el silbido del troley en las nubes
absorbiendo la comida de los truenos.
Y subieron y bajaron mis amores
volví a sacar boleto a mis abuelos
por último subió el negro
y me abrazó sin decirme nada
mientras se disolvía de la mano de mi viejo.
Cuando el primer colectivo
usurpó la calle
el viejo tranvía(después de abrazarme) se convirtió en esquina.
Aún me dicen que fueron las ginebras
o el engañoso tabaco
que no es
Lo que no saben y no les diré
que en mi bolsillo
mi mano
acaricia las bolitas de vidrio verde
que se niegan a salir a saludarme
en un barrio de madrugadas asombradas
difusas de alcohol:
(como un fantasma).
Las vias escondidas en el asfalto
germinaron en brillos
y un renglón de plata
incendió la noche.
El pibe, que aún vive,
con las bolitas de vidrio verde en el bolsillo
se trepó al pescante del fantasma que pasaba
la noche se nubló de tracatranes, campanas
y el silbido del troley en las nubes
absorbiendo la comida de los truenos.
Y subieron y bajaron mis amores
volví a sacar boleto a mis abuelos
por último subió el negro
y me abrazó sin decirme nada
mientras se disolvía de la mano de mi viejo.
Cuando el primer colectivo
usurpó la calle
el viejo tranvía(después de abrazarme) se convirtió en esquina.
Aún me dicen que fueron las ginebras
o el engañoso tabaco
que no es
Lo que no saben y no les diré
que en mi bolsillo
mi mano
acaricia las bolitas de vidrio verde
que se niegan a salir a saludarme