franco elbardo
Poeta recién llegado
el judio errante, oculto se asoma,
entre las esquinas que ya estaban alli,
como esperando lo inesperado.
el judio errante se asoma entre muros y se recuesta entre adoquines,
y veredas que quisieran ser eternas,
y que frias y serias lo abrigan.
tembloroso de frio y partiendose del hambre,
el judio errante se desvanece entre las penumbras de la noche,
y se pierde entre sombras de callejones de antaño.
con el andar de sus pasos de esfuma, y la noche lo secunda,
el farolito lo vio venir pero nadie lo escucha, por que estaba muerto ya sin luz.
el farolito triste llora, por que lo vio y nadie le cree.
entre las esquinas que ya estaban alli,
como esperando lo inesperado.
el judio errante se asoma entre muros y se recuesta entre adoquines,
y veredas que quisieran ser eternas,
y que frias y serias lo abrigan.
tembloroso de frio y partiendose del hambre,
el judio errante se desvanece entre las penumbras de la noche,
y se pierde entre sombras de callejones de antaño.
con el andar de sus pasos de esfuma, y la noche lo secunda,
el farolito lo vio venir pero nadie lo escucha, por que estaba muerto ya sin luz.
el farolito triste llora, por que lo vio y nadie le cree.