Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
El fin de las quimeras
Una mano cayó bajo una rosa,
la rosa le decía: “No te mueras,
mírame a mi, que sueño primaveras,
pese a la espina que en morderme goza.
Yo sola soy, más tu poder reposa
en cinco torres, puentes y escaleras,
con ellos llegarás adonde quieras
y has de oprimir la noche que te emboza.
No dejes pues caer la luz hermosa
que en tu piel es y tiende cual hogueras
el sueño de volver a quien reposa”.
La mano la cortó, “Tan bella es que eras
que en mi tumba te quiero, primorosa”,
le dijo, al sucumbir ya sin quimeras.
09 11 11
Una mano cayó bajo una rosa,
la rosa le decía: “No te mueras,
mírame a mi, que sueño primaveras,
pese a la espina que en morderme goza.
Yo sola soy, más tu poder reposa
en cinco torres, puentes y escaleras,
con ellos llegarás adonde quieras
y has de oprimir la noche que te emboza.
No dejes pues caer la luz hermosa
que en tu piel es y tiende cual hogueras
el sueño de volver a quien reposa”.
La mano la cortó, “Tan bella es que eras
que en mi tumba te quiero, primorosa”,
le dijo, al sucumbir ya sin quimeras.
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