Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El fin del camino
¡Qué misterio hay en la vida
que se viste de mañana,
para ser de noche ciega
y dejar su telaraña!
¡Cuán desgracia hay en la muerte
que desnuda se nos muestra,
como vida que es inerte
pero el alma nos secuestra!
Los misterios eran dos
y dos fueron sin remedio,
al lugar donde su dios
pone el fin y el cementerio.
Pero siento del futuro
como punto inacabado,
que los pájaros no vuelan
al lugar equivocado.
Si quizá las alas tengo
y no sé utilizarlas,
que me enseñen cómo alado
es mi vuelo que se estrella.
Algo más está escondido
en los dígitos primarios,
cuando impide que los primos
se dividan sin lograrlo.
Es cuestión del infinito
tener cuenta sin destino,
porque está en el finiquito
terminar este camino.
¡Qué misterio hay en la vida
que se viste de mañana,
para ser de noche ciega
y dejar su telaraña!
¡Cuán desgracia hay en la muerte
que desnuda se nos muestra,
como vida que es inerte
pero el alma nos secuestra!
Los misterios eran dos
y dos fueron sin remedio,
al lugar donde su dios
pone el fin y el cementerio.
Pero siento del futuro
como punto inacabado,
que los pájaros no vuelan
al lugar equivocado.
Si quizá las alas tengo
y no sé utilizarlas,
que me enseñen cómo alado
es mi vuelo que se estrella.
Algo más está escondido
en los dígitos primarios,
cuando impide que los primos
se dividan sin lograrlo.
Es cuestión del infinito
tener cuenta sin destino,
porque está en el finiquito
terminar este camino.