Adri García
Poeta recién llegado
Observemos las guadañas caer
sobre las cabezas de la alegría
y echemos,de paso,un ojo
a la muerte de la ilusión,
que no tuvo más vida que unas horas
encerradas en segundos perecederos
y,al fin,halló su hogar en un recipiente
esclavo de la incineración,
cuyas cenizas no son más que las lágrimas
de los,sin haberlo querido ahora
solitarios.
Adelante,
comtemplemos impasibles
el fin del romance
sobre las cabezas de la alegría
y echemos,de paso,un ojo
a la muerte de la ilusión,
que no tuvo más vida que unas horas
encerradas en segundos perecederos
y,al fin,halló su hogar en un recipiente
esclavo de la incineración,
cuyas cenizas no son más que las lágrimas
de los,sin haberlo querido ahora
solitarios.Adelante,
comtemplemos impasibles
el fin del romance