Évano
Libre, sin dioses.
Paseaba la lluvia la ciudad
y las calles y aceras de mis pasos.
Alojados en casa los amigos
festejaban la fiesta de cualquiera
con sus falsos modales de rameras.
Recibían mis oídos la hojarasca
que las voces oscuras derramaban:
escupir que lanzan a los cielos
un gentío de masas alocadas
deseosas por verme arrodillado.
Descalzado mi espíritu mostraba
la tristeza de un alma de cristal.
Intenté desnudarlos de lo humano,
pero solo veía huesos y carnes,
esqueletos que adhieren la maldad.
Incapaz de seguirles la corriente
y ahogado en mi lluvia caminé.
La intemperie calada de mi aura
acogió mi partir de soledad,
con las voces de amigos que gritaban
sus verdades de mierdas aprendidas.
No comparto el criticar de los amigos,
ni rotundas verdades de cualquiera.
y las calles y aceras de mis pasos.
Alojados en casa los amigos
festejaban la fiesta de cualquiera
con sus falsos modales de rameras.
Recibían mis oídos la hojarasca
que las voces oscuras derramaban:
escupir que lanzan a los cielos
un gentío de masas alocadas
deseosas por verme arrodillado.
Descalzado mi espíritu mostraba
la tristeza de un alma de cristal.
Intenté desnudarlos de lo humano,
pero solo veía huesos y carnes,
esqueletos que adhieren la maldad.
Incapaz de seguirles la corriente
y ahogado en mi lluvia caminé.
La intemperie calada de mi aura
acogió mi partir de soledad,
con las voces de amigos que gritaban
sus verdades de mierdas aprendidas.
No comparto el criticar de los amigos,
ni rotundas verdades de cualquiera.