ricky lagarto
Poeta recién llegado
El final de los tiempos
Caen los días como gotas, caen como tormentas los
años tristes, se van los siglos como hojas de libros
olvidadas y maltrechas.
Hoy es el año del fin de un ciclo dicen los ancestros
esculpiendo rocas, contando estrellas y todos creemos
cualquier cosa.
La vida se incendia dentro de cada uno y se nos va
cada que llueve el tiempo y nos ahogamos en vanos
sufrimientos.
Vamos a etiquetar las cosas importantes con una fecha
y no por el momento en el que por sorpresa sucedan.
Vamos apagar tantas velas a un pastel y pidamos el
deseo mas individualista que solos podemos lograr y
nunca intentamos alcanzar.
Hoy vemos el fin de una existencia como una broma
y así vivimos nuestros días sin siquiera reflexionar sobre
el bien y el mal.
Nos burlamos de la muerte en su día, celebramos los
funerales como fiestas y luego le pedimos piedad a los
santos por encontrar salud y amor.
Nos desgastamos en llorar banalidades y somos de vez
y contando prepotentes solo porque de suerte hacemos
algo bien.
Hoy será el fin de un momento afortunado y desgraciado
a la vez, hueco y lleno de soledad ambientado en el más
frío rincón de una fogata que avivamos de decepción.
Seamos mas de lo que somos y somos todo menos como
quisiéramos por siempre ser.
Miremos que el cielo esta brillante y que en mil años
alguien también vivirá un momento igual y sabremos
que hace mil años alguien también lo vio así y que un
instante así perdure para siempre jamás.
Caen los días como gotas, caen como tormentas los
años tristes, se van los siglos como hojas de libros
olvidadas y maltrechas.
Hoy es el año del fin de un ciclo dicen los ancestros
esculpiendo rocas, contando estrellas y todos creemos
cualquier cosa.
La vida se incendia dentro de cada uno y se nos va
cada que llueve el tiempo y nos ahogamos en vanos
sufrimientos.
Vamos a etiquetar las cosas importantes con una fecha
y no por el momento en el que por sorpresa sucedan.
Vamos apagar tantas velas a un pastel y pidamos el
deseo mas individualista que solos podemos lograr y
nunca intentamos alcanzar.
Hoy vemos el fin de una existencia como una broma
y así vivimos nuestros días sin siquiera reflexionar sobre
el bien y el mal.
Nos burlamos de la muerte en su día, celebramos los
funerales como fiestas y luego le pedimos piedad a los
santos por encontrar salud y amor.
Nos desgastamos en llorar banalidades y somos de vez
y contando prepotentes solo porque de suerte hacemos
algo bien.
Hoy será el fin de un momento afortunado y desgraciado
a la vez, hueco y lleno de soledad ambientado en el más
frío rincón de una fogata que avivamos de decepción.
Seamos mas de lo que somos y somos todo menos como
quisiéramos por siempre ser.
Miremos que el cielo esta brillante y que en mil años
alguien también vivirá un momento igual y sabremos
que hace mil años alguien también lo vio así y que un
instante así perdure para siempre jamás.
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