Y si mañana no amanezco.
Si esta noche, mi cuerpo,
Por siempre, se quedase fresco.
Quieto, rígido y enmudecido.
Si jamás me perturbase ningún sonido,
Ninguna caricia, ningún beso, ningún gesto.
Si este sueño se convirtiese en eterno.
Qué grato poder huir del llanto,
Olvidarme de fracasos,
Del presente, del futuro y del pasado.
No sentir, para bien ni para mal.
¡Qué paz para el alma.
Qué sublime aspiración,
Qué loca pretensión!.
Hallar la felicidad permanente
En los umbrales de la muerte.
Descansar, reposar y morir.
Pero por fin, feliz.
Sin sentimientos
No hay sufrimientos.
¡Qué contento,
El de los muertos!.
Si esta noche, mi cuerpo,
Por siempre, se quedase fresco.
Quieto, rígido y enmudecido.
Si jamás me perturbase ningún sonido,
Ninguna caricia, ningún beso, ningún gesto.
Si este sueño se convirtiese en eterno.
Qué grato poder huir del llanto,
Olvidarme de fracasos,
Del presente, del futuro y del pasado.
No sentir, para bien ni para mal.
¡Qué paz para el alma.
Qué sublime aspiración,
Qué loca pretensión!.
Hallar la felicidad permanente
En los umbrales de la muerte.
Descansar, reposar y morir.
Pero por fin, feliz.
Sin sentimientos
No hay sufrimientos.
¡Qué contento,
El de los muertos!.