Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soñé que soñaba la altura infinita de un sueño,
lo alcanzaba con la mirada, acercando la eternidad.
Sumergido en un océano de luciérnagas cósmicas,
estrellas parlantes que dibujan estallidos de luz en mi cabeza,
destellando esperanza en latidos compartidos.
Niño espacial navegando en la eterna noche,
entre polvo de estrellas,
lluvia de diamantes,
finos cristales abriendo heridas en mi alma.
Dividida esencia de dos lunas,
confusión de dos soles
en mis ojos de fuego,
escudriñando más allá
donde adormecen las saetas de ángeles caídos.
Soñé que volaba y traspasaba la muralla de la quietud,
y detonaban las voces que claman justicia,
en el centro de la nada,
donde el vacio lo es todo.
Y caía el filo de plata que rasga el velo
rompiendo los lazos del silencio
sembrando la ruina en las sombras,
que huyeron ante la diestra
del poderoso portador
de la justicia de Dios.
Soñé que era muy real
estaba ahí observando
la danza del sol y la luna
observando el fluir del rayo de la tempestad
hiriendo el abismo,
sangrando las estrellas
revolviendo el universo
que se perdía en un caos dimensional,
entonces vi el inmenso mar
de mi alma
y dentro ángeles y demonios
desatando la gran guerra por mí libertad.
lo alcanzaba con la mirada, acercando la eternidad.
Sumergido en un océano de luciérnagas cósmicas,
estrellas parlantes que dibujan estallidos de luz en mi cabeza,
destellando esperanza en latidos compartidos.
Niño espacial navegando en la eterna noche,
entre polvo de estrellas,
lluvia de diamantes,
finos cristales abriendo heridas en mi alma.
Dividida esencia de dos lunas,
confusión de dos soles
en mis ojos de fuego,
escudriñando más allá
donde adormecen las saetas de ángeles caídos.
Soñé que volaba y traspasaba la muralla de la quietud,
y detonaban las voces que claman justicia,
en el centro de la nada,
donde el vacio lo es todo.
Y caía el filo de plata que rasga el velo
rompiendo los lazos del silencio
sembrando la ruina en las sombras,
que huyeron ante la diestra
del poderoso portador
de la justicia de Dios.
Soñé que era muy real
estaba ahí observando
la danza del sol y la luna
observando el fluir del rayo de la tempestad
hiriendo el abismo,
sangrando las estrellas
revolviendo el universo
que se perdía en un caos dimensional,
entonces vi el inmenso mar
de mi alma
y dentro ángeles y demonios
desatando la gran guerra por mí libertad.
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