ecodelcaos
Poeta recién llegado
El frío de tu ausencia
Todas las noches son noches de invierno desde que no te tengo.
Mi perro que rápido se convirtió en nuestro,
sigue esperando sentado a que entres por la puerta
y no me atrevo a decirle que no vas a volver,
o tal vez soy yo quien no quiere aceptarlo
y puede que algunas noches tambien mire la puerta,
deseando que entres por ella.
La cama ahora se me hace grande
y tu lado sigue igual de frío
que el día que te marchaste.
Las noches en las que me despierto de madrugada,
es cuando más noto tu ausencia.
Hay veces en las que todavia mi cuerpo se inclina por inercia,
buscando refugio en tus brazos
y a veces cuando cierro fuerte los ojos,
juraría que puedo sentir tu aliento en mi nuca
y tu cuerpo sobre el mío.
Tu ropa todavía está guardada en el armario
y sigue oliendo a ti.
Mi madre hay domingos,
que sigue poniendo tu plato en la mesa
y mi abuela todavía pregunta por ti.
Y yo me limito a sentir como me desgarro por dentro,
mientras me fuerzo a sonreír.
Pensando en cómo reunir el valor para decirle,
que nunca vas a volver a venir.
Eco del caos
Todas las noches son noches de invierno desde que no te tengo.
Mi perro que rápido se convirtió en nuestro,
sigue esperando sentado a que entres por la puerta
y no me atrevo a decirle que no vas a volver,
o tal vez soy yo quien no quiere aceptarlo
y puede que algunas noches tambien mire la puerta,
deseando que entres por ella.
La cama ahora se me hace grande
y tu lado sigue igual de frío
que el día que te marchaste.
Las noches en las que me despierto de madrugada,
es cuando más noto tu ausencia.
Hay veces en las que todavia mi cuerpo se inclina por inercia,
buscando refugio en tus brazos
y a veces cuando cierro fuerte los ojos,
juraría que puedo sentir tu aliento en mi nuca
y tu cuerpo sobre el mío.
Tu ropa todavía está guardada en el armario
y sigue oliendo a ti.
Mi madre hay domingos,
que sigue poniendo tu plato en la mesa
y mi abuela todavía pregunta por ti.
Y yo me limito a sentir como me desgarro por dentro,
mientras me fuerzo a sonreír.
Pensando en cómo reunir el valor para decirle,
que nunca vas a volver a venir.
Eco del caos