Kimbisero
Cuerpo de errantes figuras etéreas (Tm)
Y llegó la hora funesta
se hizo polvo mi sangre
se cercenaron
las pequeñas aletas
con las que trató mi amor
salvarse de tu tsunami
encarnado en lava
y sirenas muertas.
Acomodé mi razón a un lado
demacré a mi orgullo
ante tu adiós
sin poseer más
que entrañas parlantes
empeñadas en restaurarte
del deterioro que desoló
esa telaraña que nos unía.
Y acá me ves
empeñado en borrarte
dimensionándote en la nada
quemándote sin pausa
respiro con respiro
allanando mis cenizas
a ver si es que al fin
se incineró
esa parte tuya
que llevaba conmigo
o simplemente
terminé de morirme.