esperancita
Poeta que considera el portal su segunda casa

Nunca me senti arder
hasta que me encendí en tu fuego
caí entre tus besos
cuando me hacias mía
y te llevabas todo mi aliento,
cuando el fuego de las estrellas
iluminaban nuestros cuerpos temblorosos
en el raudo movimiento de tus caricias,
poesía en llamas,
de lo que es pasión viva
que arde en mis ojos
y vive en tus caricias
caricias puras
como las que transmiten mis manos,
que se derraman en la pasión de tus labios
y en la lujuría de dos amantes.