Beache
Bertoldo Herrera Gitterman
Un gallo de esos pequeños
rechazado por una gallina
salió a dar un paseo
desde su casa hasta la esquina.
Y entonces él se dio cuanta
que la calle estaba tranquila
decidió alargar su paseo
más allá de la cantina.
Y siguió por un camino
que cruzaba campos agrestes
se encontró con un faisán
de esos que crecen silvestres.
Y cuando el faisán se dio cuenta
que el gallo venía muy triste
le dio el mejor de sus datos
Como su fuera un buen chiste.
“Vaya por este otro camino
Y sea por tu bien o por tu mal
No se devuelva ni tampoco doble
Hasta llegar hacia el final”
Y siguiendo su consejo
se desvió hacia un costado
cuando entonces se encontró
con un letrero colgado.
Escrito en el idioma avesuno
Con caracteres bien marcados
Con letra clara y bien legible
Y con todos sus acentos pintados.
“Para todo gallo pequeño
que quiera ser muy feliz
no se busque una gallina
cásese con una perdiz”
Y siguió el gallo caminando
después de abrir un gran portón
el camino que ya traía
por el mismo callejón
Allí estaban las perdices
formadas en hileras
detrás de las zarzamoras
o debajo de las palmeras.
(Con razón costaba tanto verlas
Allí se habían todas reunido
Para resolver el gran problema
que tenían por falta de marido)
Las miró de una a una
a todas las saludó
eligió a la más coyonca
y con ella se casó.
Y allí fueron muy felices
todo el tiempo que duró
y sin que lo hubieran planeado
una parvada nació.
Algunos eran café
algunos de color plomo
otros eran amarillos
como la flor del aromo.
Algunos eran castellanos
algunos de color rojo
uno salió medio visco
y el último salió cojo.
Y entonces se creó el problema
Sin encontrar solución
¿Cómo llamar a los hijos?
¡Esa fue la gran cuestión!
Llamémoslos polloperdi
Llamémoslos perdipollos
O que sean pollodices,
O mejor que sean perollos.
Y esa es la historia señores
Del gallo y de la perdiz
Que fueron muy felices
Pero todo llegó hasta aquí.
26 04 20
rechazado por una gallina
salió a dar un paseo
desde su casa hasta la esquina.
Y entonces él se dio cuanta
que la calle estaba tranquila
decidió alargar su paseo
más allá de la cantina.
Y siguió por un camino
que cruzaba campos agrestes
se encontró con un faisán
de esos que crecen silvestres.
Y cuando el faisán se dio cuenta
que el gallo venía muy triste
le dio el mejor de sus datos
Como su fuera un buen chiste.
“Vaya por este otro camino
Y sea por tu bien o por tu mal
No se devuelva ni tampoco doble
Hasta llegar hacia el final”
Y siguiendo su consejo
se desvió hacia un costado
cuando entonces se encontró
con un letrero colgado.
Escrito en el idioma avesuno
Con caracteres bien marcados
Con letra clara y bien legible
Y con todos sus acentos pintados.
“Para todo gallo pequeño
que quiera ser muy feliz
no se busque una gallina
cásese con una perdiz”
Y siguió el gallo caminando
después de abrir un gran portón
el camino que ya traía
por el mismo callejón
Allí estaban las perdices
formadas en hileras
detrás de las zarzamoras
o debajo de las palmeras.
(Con razón costaba tanto verlas
Allí se habían todas reunido
Para resolver el gran problema
que tenían por falta de marido)
Las miró de una a una
a todas las saludó
eligió a la más coyonca
y con ella se casó.
Y allí fueron muy felices
todo el tiempo que duró
y sin que lo hubieran planeado
una parvada nació.
Algunos eran café
algunos de color plomo
otros eran amarillos
como la flor del aromo.
Algunos eran castellanos
algunos de color rojo
uno salió medio visco
y el último salió cojo.
Y entonces se creó el problema
Sin encontrar solución
¿Cómo llamar a los hijos?
¡Esa fue la gran cuestión!
Llamémoslos polloperdi
Llamémoslos perdipollos
O que sean pollodices,
O mejor que sean perollos.
Y esa es la historia señores
Del gallo y de la perdiz
Que fueron muy felices
Pero todo llegó hasta aquí.
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