Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces por la noche llegaban al garito
caras que oscurecían el ambiente más turbio,
pues la mesa se armaba con gente del suburbio
y hasta las tres o cuatro nadie cortaba el rito.
Afuera se escuchaba de tanto en tanto un grito,
si algún ebrio intranquilo iniciaba un disturbio
y adentro se mezclaba el tabaco bien rubio,
el humo de una pipa y olor a aceite frito.
Al final se quedaron sólo dos frente a frente
Damián, el de la sierra y Antón de la bahía
poco a poco el tugurio se quedaba sin gente…
cuando se abrió la puerta y gritó el policía:
-Esta partida, amigos, ha quedado pendiente,
si no queréis seguirla en la comisaría.
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