NIÑA DE TIERRA
Poeta fiel al portal
Ya no quiero volver a ésa casa
Al principio me gustaba,
al principio NO LO SABÍA
Pero ahora las sospechas se enredan en mis ojos
cada vez que estoy cerca de él
y no me gustan nada.
Con parsimonioso y lento andar
se desplaza por la casa como un rey,
con movimientos majestuosos
cual amo del mundo antiguo.
Sus ojos disímiles no pierden nada de vista,
estudian todos mis movimientos
penetran en mi mente y roban mis ideas
y encima las corrigen.
Blanco todo como el algodón,
su aspecto puro es un vil disfraz
ocultando la traición de Judas
y la inteligencia de mil científicos.
No es simplemente un gato
es algo más
Por las noches se sienta, desafiando a la paciencia,
frente al muro de sus reflexiones
y quien sabe qué maniática premisa le dictará su mente enferma
Pero todo iba tolerándose
(como en un día de calor abominable a la espera de la fresca noche)
hasta que su voz se hizo audible
y comprensible
Entonces nada volvió a ser igual.
La mente hizo saltar sus últimos tornillos
y la cordura se fue corriendo por un sinuoso camino
(sin volver la vista jamás),
y se fijó para siempre en mis recuerdos
la diabólica imagen de ése gato blanco
y sus gorgorosos alaridos
jamás dejaron de hacer eco en mis oídos.
Al principio me gustaba,
al principio NO LO SABÍA
Pero ahora las sospechas se enredan en mis ojos
cada vez que estoy cerca de él
y no me gustan nada.
Con parsimonioso y lento andar
se desplaza por la casa como un rey,
con movimientos majestuosos
cual amo del mundo antiguo.
Sus ojos disímiles no pierden nada de vista,
estudian todos mis movimientos
penetran en mi mente y roban mis ideas
y encima las corrigen.
Blanco todo como el algodón,
su aspecto puro es un vil disfraz
ocultando la traición de Judas
y la inteligencia de mil científicos.
No es simplemente un gato
es algo más
Por las noches se sienta, desafiando a la paciencia,
frente al muro de sus reflexiones
y quien sabe qué maniática premisa le dictará su mente enferma
Pero todo iba tolerándose
(como en un día de calor abominable a la espera de la fresca noche)
hasta que su voz se hizo audible
y comprensible
Entonces nada volvió a ser igual.
La mente hizo saltar sus últimos tornillos
y la cordura se fue corriendo por un sinuoso camino
(sin volver la vista jamás),
y se fijó para siempre en mis recuerdos
la diabólica imagen de ése gato blanco
y sus gorgorosos alaridos
jamás dejaron de hacer eco en mis oídos.