El Gato y la Luna

Klaw

Poeta recién llegado
El gato maulla para ver la luna, ésta agradecia por su llamado, lo ilumina con su manto repleto de esplendor. El gato se queda profundamente maravillado y despues se queda dormido teniendo una cara plácida y un cuerpo relajado, mientras que en su sueño, un beso suyo alcanza a la luna. Esta se sonroja, haciéndola más feliz; moviendo las aguas terrenales de una forma suave y tranquila.

La humanidad puede estar a salvo porque se pronosticaba que iba a suceder un levantamiento de las olas; éstas al parecer, iban a alcanzar 10 metros de altura e iban a arrasar con cuanto ser se atravesara en su camino, incluyendo aquellos que están acostumbrados al agua.

A la mañana siguiente, el sol se levanta en el lejano e inalcanzable horizonte y habla con el gato en cuestión. Le agradece por haberle hecho una reverencia a la luna, pues éste dijo que ella es frecuentemente olvidada, no tenida en cuenta y algunas veces, expuesta a burlas. Ella estaba molesta porque los seres de este planeta no valoraban o peor aún, no estaban conscientes de su inmenso poder e iba a descargar toda su ira controlando los océanos que conforman el globo para generar una destrucción inimaginable. Peor que los tsunamis.

La luna, con tu sincero y tierno llamado se tranquilizó, dijo el sol. El gato simplemente esbozó una sonrisa, su pelaje brillaba y sus ojos estaban aguados. Se alejó y se internó en el bosque, rumbo a una cabaña que era su hogar. La luna, al caer la noche le hace un llamado al gato a través de un sueño que parecía muy real. Le dijo al pequeño felino, gracias.

Edgardo M. Rodríguez M.
-Klaw-
 

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