mar29
Poeta recién llegado
La semilla tuvo suerte
de caer en tierra fértil
pintó su primer verde al mundo
descubriendo al sol en el cielo
y echó ciego anclaje en el suelo
saciando su primera sed.
Los retoños fueron padres
de retamas más seguras
que se ornaron de abanicos
refrescando con sus sombras
toda vida que reposa
debajo de su vaga copa.
Rayos tenues del otoño
pintan hojas de amarillo
que luego caen con la brisa
a los pies, los abanillos.
Noches crueles mutilaron
yema madre que taja el éter
juergas atroces hendieron su tallo
yaciendo en agonía, el inerme árbol.
Destino fortuito, no pudo enterrarlo
manos de huerta lo acariciaron
vendaje bendito sanó las heridas...
Pasan los años con sus primaveras
con lunas de abriles, tardes añiles
un ginkgo esbelto escolta la calle
y a él, infinitas estrellas
tapiz de oro trama en la acera
arropa ligero a las viejas huellas.
Mar 20-7-14
de caer en tierra fértil
pintó su primer verde al mundo
descubriendo al sol en el cielo
y echó ciego anclaje en el suelo
saciando su primera sed.
Los retoños fueron padres
de retamas más seguras
que se ornaron de abanicos
refrescando con sus sombras
toda vida que reposa
debajo de su vaga copa.
Rayos tenues del otoño
pintan hojas de amarillo
que luego caen con la brisa
a los pies, los abanillos.
Noches crueles mutilaron
yema madre que taja el éter
juergas atroces hendieron su tallo
yaciendo en agonía, el inerme árbol.
Destino fortuito, no pudo enterrarlo
manos de huerta lo acariciaron
vendaje bendito sanó las heridas...
Pasan los años con sus primaveras
con lunas de abriles, tardes añiles
un ginkgo esbelto escolta la calle
y a él, infinitas estrellas
tapiz de oro trama en la acera
arropa ligero a las viejas huellas.
Mar 20-7-14