wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
El gitano.
Caminaba aquel día solitario el gitano
sin rumbo ni guía ignorado, olvidado;
lo ví pensativo, triste la mirada
pareciendo rendirse a la tarde calmada.
Se recostó callado, un tanto cansado
a la sombra de un árbol, añejo y corvado,
intente lentamente acercarme a su lecho
mas tan pronto que pudo volvió la mirada,
como cuando a la espalda nos llama una palmada
y me habló en su lengua romancera y gitana...
¿Decidme que quieres, que buscas, que clamas
en medio del bosque, detrás de las ramas,
cual luna morena con corona de plata
dormida en la Alhambra sobre el alcazaba?
¿Porqué esa mirada de puño y de espada
forjada en la fragua de un montaraz,
porqué me persigues como un perro de caza
sin razón, ni motivo, no te hice algún mal?
No soy mas que un errante, sin camino ni morada
que busca en la vida, su estrella dorada,
no tengo azahares, ni inciensos, ni alhajas
ni caballo de guerra, soy un hombre de paz.
... ¡ Mi alma es el cielo, mi cuerpo es el mar
mis sueños las nubes, que vienen y van.
Yo soy como el viento, que va a todas partes,
yo soy como el río, que cruza montañas
y va dejando en su camino, sembrada una flor !...
Yo quiero ser libre, contigo, vayamos
seremos amigos, seremos hermanos;
pero me dijo el gitano con voz entrecortada,
no soy mas que un errante sin camino ni morada
que busca en la vida su estrella dorada.
Y se marchó lentamente sin volver la mirada,
al caer de la tarde cuando el sol se ocultaba,
dejando su canto que aún perdura en la calma:
... ¡ Mi alma es el cielo, mi cuerpo es el mar,
las nubes mis sueños, que vienen y van.
Yo soy como el viento, que va a todas partes,
yo soy como el río, que cruza montañas
y va dejando en su camino, sembrado una flor !...
Caminaba aquel día solitario el gitano
sin rumbo ni guía ignorado, olvidado;
lo ví pensativo, triste la mirada
pareciendo rendirse a la tarde calmada.
Se recostó callado, un tanto cansado
a la sombra de un árbol, añejo y corvado,
intente lentamente acercarme a su lecho
mas tan pronto que pudo volvió la mirada,
como cuando a la espalda nos llama una palmada
y me habló en su lengua romancera y gitana...
¿Decidme que quieres, que buscas, que clamas
en medio del bosque, detrás de las ramas,
cual luna morena con corona de plata
dormida en la Alhambra sobre el alcazaba?
¿Porqué esa mirada de puño y de espada
forjada en la fragua de un montaraz,
porqué me persigues como un perro de caza
sin razón, ni motivo, no te hice algún mal?
No soy mas que un errante, sin camino ni morada
que busca en la vida, su estrella dorada,
no tengo azahares, ni inciensos, ni alhajas
ni caballo de guerra, soy un hombre de paz.
... ¡ Mi alma es el cielo, mi cuerpo es el mar
mis sueños las nubes, que vienen y van.
Yo soy como el viento, que va a todas partes,
yo soy como el río, que cruza montañas
y va dejando en su camino, sembrada una flor !...
Yo quiero ser libre, contigo, vayamos
seremos amigos, seremos hermanos;
pero me dijo el gitano con voz entrecortada,
no soy mas que un errante sin camino ni morada
que busca en la vida su estrella dorada.
Y se marchó lentamente sin volver la mirada,
al caer de la tarde cuando el sol se ocultaba,
dejando su canto que aún perdura en la calma:
... ¡ Mi alma es el cielo, mi cuerpo es el mar,
las nubes mis sueños, que vienen y van.
Yo soy como el viento, que va a todas partes,
yo soy como el río, que cruza montañas
y va dejando en su camino, sembrado una flor !...
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