Óscar Pérez
Poeta asiduo al portal
El gran banquete
Es perfecto el dolor, huele a sandía,
de aquella que al partirla se derrama,
chorreando todo el cielo y en la cama
vertiendo roja pulpa, suave y fría.
La pruebo, la comparto cada día,
mordiscos yo le doy a su oriflama,
desnuda no es mejor ninguna dama,
ni más sabrosa en piel ni en compañía.
De un reparo tener sólo diría
que nace del saber que él ya no me ama
y que es mi corazón lo que mordía.
No hay fruta pues mejor que la que exclama
venid todos a mi, que hay fiesta hoy día
banquete es mi dolor y él ya no llama.
13 11 11
Es perfecto el dolor, huele a sandía,
de aquella que al partirla se derrama,
chorreando todo el cielo y en la cama
vertiendo roja pulpa, suave y fría.
La pruebo, la comparto cada día,
mordiscos yo le doy a su oriflama,
desnuda no es mejor ninguna dama,
ni más sabrosa en piel ni en compañía.
De un reparo tener sólo diría
que nace del saber que él ya no me ama
y que es mi corazón lo que mordía.
No hay fruta pues mejor que la que exclama
venid todos a mi, que hay fiesta hoy día
banquete es mi dolor y él ya no llama.
13 11 11