Joc'Gab'
Poeta recién llegado
[FONT="]Algún día, no hoy, talvez ayer,[FONT="]
[FONT="]Miré desprevenido por debajo de la horca,
[FONT="]El silencio inspiró un aire de putrefacción,
[FONT="]Muy escondida, susurraba un misterio.
[FONT="]
[FONT="]Suscité mi mirar, la madera vieja y usada,
[FONT="]No corrompí los espacios, pues el sol insultaba mi estadía,
[FONT="]No era noche y tampoco día,
[FONT="]Sedujo mi mano una libélula perdida, totalmente injusta, totalmente impía.
[FONT="]
[FONT="]La niebla dispersa me recordaba el averno mental,
[FONT="]Su aroma alucinante no mentía sobre el mal,
[FONT="]¿Y por qué una flor como la tuya ha de renacer bajo los muertos?
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando clamó mi presencia,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando curioso la admiré,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando me perdí debajo de la horca,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando seducido la arranqué,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.
[FONT="]
[FONT="]Inmovilizó mi cuerpo, intocable mi alma,
[FONT="]Mis ojos voltearon como los de un loco,
[FONT="]Dolor, melancolía, embutía por mis venas,
[FONT="]Que envenenadas piedad rogaban,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando mi cuerpo moría,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.
[FONT="]
[FONT="]Ya me yacía entre el húmedo suelo,
[FONT="]Mis párpados insulsos gotas desprendían,
[FONT="]Mandrágora, me haz llevado al infierno,
[FONT="]Mandrágora, mi tumba es con los ahorcados,
[FONT="]Mandrágora, inteligible mi muerte.
[FONT="]
[FONT="]Me hiciste caer en este terrible averno,
[FONT="]Comulgando agonía en mi ser,
[FONT="]Ominosos gritos que agobian mis oídos espectrales,
[FONT="]Que llenan ahora mi ser, que llenan ahora mi ser.
[FONT="]
[FONT="]Ahora es tenue mi estadía en el infierno,
[FONT="]Quemando eternamente, insultando mi presencia,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando escuché tu grito,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.
[FONT="]Miré desprevenido por debajo de la horca,
[FONT="]El silencio inspiró un aire de putrefacción,
[FONT="]Muy escondida, susurraba un misterio.
[FONT="]
[FONT="]Suscité mi mirar, la madera vieja y usada,
[FONT="]No corrompí los espacios, pues el sol insultaba mi estadía,
[FONT="]No era noche y tampoco día,
[FONT="]Sedujo mi mano una libélula perdida, totalmente injusta, totalmente impía.
[FONT="]
[FONT="]La niebla dispersa me recordaba el averno mental,
[FONT="]Su aroma alucinante no mentía sobre el mal,
[FONT="]¿Y por qué una flor como la tuya ha de renacer bajo los muertos?
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando clamó mi presencia,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando curioso la admiré,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando me perdí debajo de la horca,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando seducido la arranqué,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.
[FONT="]
[FONT="]Inmovilizó mi cuerpo, intocable mi alma,
[FONT="]Mis ojos voltearon como los de un loco,
[FONT="]Dolor, melancolía, embutía por mis venas,
[FONT="]Que envenenadas piedad rogaban,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando mi cuerpo moría,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.
[FONT="]
[FONT="]Ya me yacía entre el húmedo suelo,
[FONT="]Mis párpados insulsos gotas desprendían,
[FONT="]Mandrágora, me haz llevado al infierno,
[FONT="]Mandrágora, mi tumba es con los ahorcados,
[FONT="]Mandrágora, inteligible mi muerte.
[FONT="]
[FONT="]Me hiciste caer en este terrible averno,
[FONT="]Comulgando agonía en mi ser,
[FONT="]Ominosos gritos que agobian mis oídos espectrales,
[FONT="]Que llenan ahora mi ser, que llenan ahora mi ser.
[FONT="]
[FONT="]Ahora es tenue mi estadía en el infierno,
[FONT="]Quemando eternamente, insultando mi presencia,
[FONT="]No era noche y tampoco día, cuando escuché tu grito,
[FONT="]El grito de la Mandrágora.