Kein Williams
Poeta fiel al portal
En el silencio, ahogado y manso,
donde el murmullo se oculta,
se esconde la voz sin eco,
el grito de los callados.
No rugen las tempestades,
ni relámpagos ni truenos,
mas el alma siente el fuego,
el grito de los callados.
En la quietud de la noche,
bajo el manto de las estrellas,
susurran historias mudas,
el grito de los callados.
Palabras guardadas en el pecho,
secretos que nadie sabe,
un eco en el universo,
el grito de los callados.
En la penumbra se ocultan,
sin pedir fama ni aplausos,
en su serena humildad,
el grito de los callados.
No hacen alarde de su pena,
ni exigen lástima o compasión,
pero en su ser se revela,
el grito de los callados.
Cantan con dulces suspiros,
versos que nadie recita,
en el libro de lo oculto,
el grito de los callados.
Y así, en su misterio profundo,
trascienden a lo eterno,
pues en su humilde silencio,
se escucha el grito de los callados.
donde el murmullo se oculta,
se esconde la voz sin eco,
el grito de los callados.
No rugen las tempestades,
ni relámpagos ni truenos,
mas el alma siente el fuego,
el grito de los callados.
En la quietud de la noche,
bajo el manto de las estrellas,
susurran historias mudas,
el grito de los callados.
Palabras guardadas en el pecho,
secretos que nadie sabe,
un eco en el universo,
el grito de los callados.
En la penumbra se ocultan,
sin pedir fama ni aplausos,
en su serena humildad,
el grito de los callados.
No hacen alarde de su pena,
ni exigen lástima o compasión,
pero en su ser se revela,
el grito de los callados.
Cantan con dulces suspiros,
versos que nadie recita,
en el libro de lo oculto,
el grito de los callados.
Y así, en su misterio profundo,
trascienden a lo eterno,
pues en su humilde silencio,
se escucha el grito de los callados.