La sombra que me asiste
rodea el cementerio
como guardián eterno
del cielo que me cubre.
En su camino,
largo y solitario
viven plantas de antaño,
nadie las pisa,
nadie las arranca,
están ávidas de que las vean
Las violetas de primavera,
las amapolas efímerasa ...
Todas nos reconocemos
en los paseos de la tarde
como amigas de la tierra.
rodea el cementerio
como guardián eterno
del cielo que me cubre.
En su camino,
largo y solitario
viven plantas de antaño,
nadie las pisa,
nadie las arranca,
están ávidas de que las vean
Las violetas de primavera,
las amapolas efímerasa ...
Todas nos reconocemos
en los paseos de la tarde
como amigas de la tierra.
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