Miguel Río
Poeta recién llegado
Como una sombra en la oscuridad
te escondes,
invisible al oído humano,
amaneces como un guerrero inmortal
en esta ciudad maldita donde
los asesinos habitan,
duermes en tranquilidad
esperando el anochecer
para volver a matar
En silencio caminas
por las calles,
pensando,
quien sera tu próxima victima
que atraviese el filo de tu espada
para suplicar por su vida
y no poder escapar de la inminente muerte.
Condenado a acechar por siempre
buscas el mejor oponente
que divierta, aunque sea por un tiempo,
tu alma triste y eterna...
te escondes,
invisible al oído humano,
amaneces como un guerrero inmortal
en esta ciudad maldita donde
los asesinos habitan,
duermes en tranquilidad
esperando el anochecer
para volver a matar
En silencio caminas
por las calles,
pensando,
quien sera tu próxima victima
que atraviese el filo de tu espada
para suplicar por su vida
y no poder escapar de la inminente muerte.
Condenado a acechar por siempre
buscas el mejor oponente
que divierta, aunque sea por un tiempo,
tu alma triste y eterna...