mark elise'o
Poeta recién llegado
mi hermano andaba estorbándose
la amnesia de las manos
dijo en son de amigo:
la hermandad debe entusiasmarnos...
el tiempo no juzgaba
la omisión de los centavos
y la inocencia nos dio un juego de pobres:
sembrar un meteoro en el dolor del barro
provistos de una deuda
fuimos a la tertulia en contramano
de corbata a veces...vestidos de otro eco
con mi hermano descendimos
(por una hebra antigua)
a la mención de la familia
a los trastos de mi madre cuando hubo techo
la infancia fue sanguínea
veloz como el pan en los disturbios
arrinconada en soledades
y abochornados plenilunios
la siembra que ganamos no se entregaba memorable...
sobrios de repente
nos domesticó el paraíso
y nos indultaron bajo el pudor del claroscuro
su éxodo nos llevó el germen de la garra
el grito era lo mismo que callarse
yo quise que mi hermano se quedara
alentándose con el abrazo caliente
y retorcido...intentándose la vida
aguijoneándonos la ausencia
pero no...
por irse trazamos el exilio hacia la pena
nos han dicho que dormirse
es el atajo que nos queda
como si fuera negocio persuadirse
armémonos-me dije esta noche-de esa luz
herida y furibunda
y más urgida de confianza
hermano
el olvido es un artificio que no entiendo
y hace tiempo que venimos
enterrándonos
vencidos
con toda la tierra por la espalda...
por eso la hermandad debe entusiasmarnos:
primero por la sangre
y más temprano por el alma
la amnesia de las manos
dijo en son de amigo:
la hermandad debe entusiasmarnos...
el tiempo no juzgaba
la omisión de los centavos
y la inocencia nos dio un juego de pobres:
sembrar un meteoro en el dolor del barro
provistos de una deuda
fuimos a la tertulia en contramano
de corbata a veces...vestidos de otro eco
con mi hermano descendimos
(por una hebra antigua)
a la mención de la familia
a los trastos de mi madre cuando hubo techo
la infancia fue sanguínea
veloz como el pan en los disturbios
arrinconada en soledades
y abochornados plenilunios
la siembra que ganamos no se entregaba memorable...
sobrios de repente
nos domesticó el paraíso
y nos indultaron bajo el pudor del claroscuro
su éxodo nos llevó el germen de la garra
el grito era lo mismo que callarse
yo quise que mi hermano se quedara
alentándose con el abrazo caliente
y retorcido...intentándose la vida
aguijoneándonos la ausencia
pero no...
por irse trazamos el exilio hacia la pena
nos han dicho que dormirse
es el atajo que nos queda
como si fuera negocio persuadirse
armémonos-me dije esta noche-de esa luz
herida y furibunda
y más urgida de confianza
hermano
el olvido es un artificio que no entiendo
y hace tiempo que venimos
enterrándonos
vencidos
con toda la tierra por la espalda...
por eso la hermandad debe entusiasmarnos:
primero por la sangre
y más temprano por el alma