EL HÉROE DERROTADO
Perdidas ya las nociones del tiempo y el espacio
camino, cansado y viejo,
hacia el fondo del espejo.
Soy la imagen de mi imagen,
otra imagen repetida hasta el trasfondo insondable
de este mundo virtual.
Camino y cada paso que doy,
como si de un surco en la besana se tratase,
me desgajo en sangre y polvo:
soy semilla de la que renazco en el fondo de otro espejo.
Soy todavía la tierra seca que he sido,
mi sudor y mi fatiga no fecundarán sus estériles terrones.
Me contienen los fríos vidrios, siendo yo
el espejo ustorio que calcinó con su fuego
la vida que me fue dada.
Sigo el camino hacia el fondo sin final
desde el que alguien me llama.
¿Es el mar, es el eco de mi voz que ya no suena?
Voy cortando, como raíces resecas,
los recuerdos que una vez fueron mis vidas.
Las réplicas de mis brazos reflejados
no consiguen sujetarme en mi descenso.
Caigo hacia el infinito Hades
donde ninguna Eurídice me espera.
Lo que queda de mi yo se hace denso,
abandonado ya por mi alma:
ya soy pura materia atraída hacia la Nada.
Caigo. Mi cuerpo de héroe derrotado
queda inerte, yerto ante la Belleza que anonada.
En el flotante universo del espejo
nace una nueva mancha de lepra.
Perdidas ya las nociones del tiempo y el espacio
camino, cansado y viejo,
hacia el fondo del espejo.
Soy la imagen de mi imagen,
otra imagen repetida hasta el trasfondo insondable
de este mundo virtual.
Camino y cada paso que doy,
como si de un surco en la besana se tratase,
me desgajo en sangre y polvo:
soy semilla de la que renazco en el fondo de otro espejo.
Soy todavía la tierra seca que he sido,
mi sudor y mi fatiga no fecundarán sus estériles terrones.
Me contienen los fríos vidrios, siendo yo
el espejo ustorio que calcinó con su fuego
la vida que me fue dada.
Sigo el camino hacia el fondo sin final
desde el que alguien me llama.
¿Es el mar, es el eco de mi voz que ya no suena?
Voy cortando, como raíces resecas,
los recuerdos que una vez fueron mis vidas.
Las réplicas de mis brazos reflejados
no consiguen sujetarme en mi descenso.
Caigo hacia el infinito Hades
donde ninguna Eurídice me espera.
Lo que queda de mi yo se hace denso,
abandonado ya por mi alma:
ya soy pura materia atraída hacia la Nada.
Caigo. Mi cuerpo de héroe derrotado
queda inerte, yerto ante la Belleza que anonada.
En el flotante universo del espejo
nace una nueva mancha de lepra.
Ilust.: Igor Mitoraj. Héroe ente el Templo de la Concordia. Agrigento.
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