Con el hábil tendón, que de tu mano,
tendido, con afán a la escritura,
y con los aires que surtía Jano,
licuaste los escritos a tu altura.
¡Argucia del disfraz entre los vates,
en sus dignos talentos de locura!
Hecha la delación de tus dislates,
además de abusar del buen Rufino,
por dormirte en Madrid en sus arriates,
al parecerte el dumio tan cansino.
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Información extraída de la Internet
Rafael Bolívar Coronado (el autor de la letra Alma Llanera), brillante y más que respetable seudonimista venezolano que, para sobrevivir en la literatura, suplantó a cientos de autores al usar de unos 650 seudónimos. Andrés Bello, Amado Nervo, Arturo Uslar Pietri, José Martí y Rubén Darío, anduvieron de la mano y pluma de Bolívar Coronado, con explícita intención y sin esconderse, con absoluta premeditación y éxito. Información extraída de la Internet
Lo reveló el historiador Rafael Ramón Castellanos en un libro imprescindible que es una rara avis de nuestra bibliografía local: Un hombre con más de seiscientos nombres.Rafael Bolívar Coronado (1993).
Al llegar a España, se dedicó a vivir de la pluma (….) y como era difícil darse a conocer, Bolívar Coronado se hizo pasar por copista y antologista. Le llegaba a los editores con sorprendentes volúmenes inéditos, rescatados de las bibliotecas o compilados en los viajes, y los incautos los publicaban. Él mismo los escribía, con una gracia y talento fuera de serie. (…) él se justificaba: "Como yo no tengo nombre en la república de las letras, he tenido que usar el de los consagrados, porque yo no puedo darme el lujo de que me salgan telarañas en las muelas….”
Una de sus víctimas fue Don Rufino Blanco Fombona. Le vendió el libro " El Llanero", el cual atribuyó a Daniel Mendoza aunque era suyo, haciéndolo pasar como copia de la primera edición. Siguió produciendo y vendiendo a Don Rufino una serie de libros propios de Cronistas de Indias.
“Su desgracia se inicia cuando el escrupuloso Vicente Lecuna, amigo de Blanco Fombona, le escribe diciéndole: “Su copista ha de haber tenido un lapsus lingüis; es imposible que el cacique Nicaroguán poseyera un burdel. Habría de ser un serrallo, porque burdel es galicismo del siglo XIX imposible en el español del XVI….”Mandó don Rufino a revisar el anaquel de la biblioteca donde Bolívar Coronado dijo haber copiado las Crónicas y resultó que no había tal obra. Don Rufino montó en cólera “saliendo armado en su búsqueda para matarlo”. Pero Bolívar Coronado es advertido y se escapa a Cataluña donde inicia su etapa mas prolífica de pseudónimos. Escribía además de los libros, 12 artículos diarios con nombres diferentes que cambiaba cada semana.
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