sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El hombre de los pasos negros
que torcía sus letras
en donde las poesías se podían ver en blanco y negro
a través de un libro que cuando se cerraba
estallaba un trueno
y el relámpago eran las letras
donde encendía la mecha de su repertorio de pasos
ahí donde los susurros eran pasos en la sombra
y donde la cumbre era la huella imborrable
donde el tiempo era la luz cegada cuando se apagaban las luciérnagas en la orilla de los luceros
se apodaban de las huellas del blanco paso por las sabanas blancas con el color de los pasos negros
aun me pregunto si los timbres suenan como esa voz que me recordaba al color negro de sus botas
se escaparon las luces de farolas
con chiquillos que les tiraban frases
cuando aparecía el hombre de los pasos negros
y escribía con una pluma que la voz es un soneto
y que las palabras son fantasía
y que la mirada es literatura
y que los sueños son delirios
y que el misterio se esconde en los besos
y que los besos son sonrisas
y que la ley protege a los sentimientos
y que escuchar es un deseo
y hablar es miedo
pero no sabes más que seguir esos pasos negros
que te chocan en el ombligo
porque el tiempo es el centro del universo
y con él la vida viene y se acaba
pero los hechos se quedan
¿y quién habla por ti?
el pasado, el presente y el futuro
todo lo demás es la muerte
y con ella la vida es un abanico donde las sensaciones se abren para cerrarse
y sobre todo nunca olvidarse
mientras sigue esos pasos negros
porque el ya los ha recorrido
y ahora te toca a ti
el misterioso hombre nunca se descubrirá
pero los hechos siempre estarán ahí
amar muriendo es el sentimiento más longevo y sufrido de todos los tiempos
y soñar que todo ha pasado
es el delirio de amar sin saber que al día siguiente estarás viviendo en un mundo en el que te puedes enamorar en cualquier momento sin saber que un día morirás amando abriendo tu vida y coloreando esas huellas escondidas en un color negro del cual no supiste quien era pero si lo que te enseñó hasta el día de su muerte y color de su suerte del cual amaste su misterio y su enseñanza y sobre todo su recuerdo.