esteban7094
Poeta recién llegado
EL HOMBRE LLEGA CASI MUERTO A LA MUERTE
El hombre llega casi muerto a la Muerte,
Y se entrega a ella con su última pasión,
Sin reclamos, sin batalla, ¡oh vasta resignación!
Y es que el alma se va rompiendo o se apagando o se va mustiando,
Cual si fuera un argento que refleja lo terrible,
Cual si fuera una honda noche, henchida de misterios,
Cual si fuera un cielo negro colmado de amadas y pesares
Y de tanto amar con locura languidece el ser
Ante el tiempo, ante lo furioso, ante lo real.
Y de tanto anhelar y soñar y desear
Se van vaciando los mares hasta perderse sus aguas en los abismos de la ilusión
Cómo se van muriendo los narcisos bajo el ala sombría del invierno,
Cómo se desploman los venenos cual signífero llanto
De las negruras, de los olvidos, del vil dolor
Cómo se van cerrando los ojos ante el cansancio,
Ante los pesos, ante lo atroz
¡Oh turpial que ya no cantas y vuelas muerto por los cielos
buscando el último anhelo en donde entronarte!
Y es que el hombre llega casi muerto a la Muerte,
Y se entrega a ella con su última pasión,
Sin reclamos, sin batalla, ¡oh vasta resignación!
l. e. torres
El hombre llega casi muerto a la Muerte,
Y se entrega a ella con su última pasión,
Sin reclamos, sin batalla, ¡oh vasta resignación!
Y es que el alma se va rompiendo o se apagando o se va mustiando,
Cual si fuera un argento que refleja lo terrible,
Cual si fuera una honda noche, henchida de misterios,
Cual si fuera un cielo negro colmado de amadas y pesares
Y de tanto amar con locura languidece el ser
Ante el tiempo, ante lo furioso, ante lo real.
Y de tanto anhelar y soñar y desear
Se van vaciando los mares hasta perderse sus aguas en los abismos de la ilusión
Cómo se van muriendo los narcisos bajo el ala sombría del invierno,
Cómo se desploman los venenos cual signífero llanto
De las negruras, de los olvidos, del vil dolor
Cómo se van cerrando los ojos ante el cansancio,
Ante los pesos, ante lo atroz
¡Oh turpial que ya no cantas y vuelas muerto por los cielos
buscando el último anhelo en donde entronarte!
Y es que el hombre llega casi muerto a la Muerte,
Y se entrega a ella con su última pasión,
Sin reclamos, sin batalla, ¡oh vasta resignación!
l. e. torres