James Paul
Poeta asiduo al portal
Por despedir el día rutinario y antes de acostarse en el humilde catre sobre el suelo, TODO lanzó una cachetada violenta y súbita. El hombre sintió el dulzor embriagante de un alud de caricias, de una estampida de gustosas aventuras, mas luego la soledad del cuarto y la estrechez asfixiante del tiempo. ¡La estrechez asfixiante y cínica del tiempo!
El cuarto, de sombras diagonales y figuras ocres, nacidas ambas de la hoguera arrogante, es aliado en las noches, del rocío de la angustia, del solitario devenir del prisionero recluido. Quietud que sugiere una burla gigantezca. ¡Quietud que se arrastra en dirección de la muerte!
El hombre dejose seducir por los sensuales y rebosantes racimos del TODO, desde la visión de una hermosa y diminuta flor, hasta el gusto acaramelado de unos labios rojos, desde las vivencias de una vida de obrero, hasta las memorias de un pintor aclamado.
TODO es una herida dulce y dolorosa. ¡Y dulce y dolorosa es su añoranza!
El cuarto, de sombras diagonales y figuras ocres, nacidas ambas de la hoguera arrogante, es aliado en las noches, del rocío de la angustia, del solitario devenir del prisionero recluido. Quietud que sugiere una burla gigantezca. ¡Quietud que se arrastra en dirección de la muerte!
El hombre dejose seducir por los sensuales y rebosantes racimos del TODO, desde la visión de una hermosa y diminuta flor, hasta el gusto acaramelado de unos labios rojos, desde las vivencias de una vida de obrero, hasta las memorias de un pintor aclamado.
TODO es una herida dulce y dolorosa. ¡Y dulce y dolorosa es su añoranza!