salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Huyen las horas hacia la frontera del no ser, hacia el futuro, hacia la brisa del mar, hacia lo que nunca volverá. Y el hombre es un monólogo,para darse a conocer y saber quién es el otro -en un impulso de transcendencia, en un afán de preguntas en medio de este carrete de prisas, de cambio de metalidades, de estructuras sociales hechas por él mismo, en medio de un río de voces .Descendemos y no descendemos,somos y no somos-.
Ese hombre que a nuestro lado va con su libertad a cuestas, o preguntas inscontestadas, desconociendo, tal vez, que la verdadera libertad se experimenta desde los adentros..Por eso, libertad es lo mismo que orden en un montón de contrastes que conlleva el coexistir; mientras que libertinaje siembra caos y negación, nebulosa. La libertad es un medio, no una finalidad en un pasado y en un futuro que somos. Esos gritos de libertad ¿no son adormecimiento de bobos?, ¿no son imán que atrae a los débiles de personalidad y criterio? ¡Cuánta máscara se esconde tras la careta de esa estampa externa, tras el figurón que nos rodea!
Somos efectividad locuaz, desaliento, dolor moral. El hombre de este siglo con sus estados de tristeza, de ansiedad, de incertidumbre, de afán incontrolado...Y vamos tras la fama, tras el poder, tras el dinero...Neurosis en la hora en que vivimos, del gamberrismo, del incivismo, del hombre-masa del que hablaba Ortega. En el tablero de la vida-sexy "el señorito satisfecho juega a hacer lo que le de la gana". Psicopatología actual en el "estress" del andar moderno, en el borreguismo de quien se deja llevar por el dolón-dolón de una voz de sirena vacía en contra de su pensar. Y todo por no complicarse la vida, por no llevar la contraria ante el ángulo obtuso de la otra parte.
El hombre ,sin vivir en sí, para ser moderno tiene que ser hombre de acción, que disloca fácilmente, que muda fácilmente de propósito, de partido, de corbata o mujer, de chaqueta..
Tenemos hambre de felicidad, de valores sublimes, de placer material,de ideales,de gloria..., en medio de nosotros mismos ,ondulantes y variados."No somos más que mentira,duplicidad, contrariedad. Nos sólo nos ocultamos, sino que nos fingimos a nosotros mismos" (Pascal)
En una palabra: aparentar,figurar, representar...Incensar también, para que subamos como el incienso sin darnos cuenta de que "este mundo no es sino un puente. Pásalo, mas no construyas en él su morada",reza en la puerta de una casa india.
Nos sentimos insatisfechos, aburridos -el que no ama desespera-, perdidos -"aquél a quien el amor no toca, camina en la obscuridad",decía Platón.El hombre en la trayectoria del devenir tiene que aprender amar, pero "amar es obrar en despojarse por Dios de todo lo que no es Dios",enseñaba Juan de Yepes. El hombre, enmarcado en una realidad que le hiere sus timpanos el agudo sonido de los altavoces callejeros, o el retumbar de tambores, o la sirena de las bocinas, pasa por dos etapas: una revolucionaria consigo mismo y con las circunstancias sociales; y otra de carácter conservador, cuando ya la experiencia de los años ha domado los impulsos que cargaba dentro. Contestatarios y conservadurismo. ¿Cuál de los dos? Hay que mantenerse siempre como se es y no con altibajos o máscaras en nuestras ideologías o actuaiones.
El hombre -puñado de nervios- , máscara enmascarada, sigue liado en el sofisma permanente de la "manga ancha". Sólo el que no es vencido,sino convencido -ésta es la pedagogía que debe regir nuestros actos, materiales y espirituales: la del convencimiento y no la del vencimiento - es el que se encuentra verdaderamnete a sí mismo. en su libertad.
-salvador-
Ese hombre que a nuestro lado va con su libertad a cuestas, o preguntas inscontestadas, desconociendo, tal vez, que la verdadera libertad se experimenta desde los adentros..Por eso, libertad es lo mismo que orden en un montón de contrastes que conlleva el coexistir; mientras que libertinaje siembra caos y negación, nebulosa. La libertad es un medio, no una finalidad en un pasado y en un futuro que somos. Esos gritos de libertad ¿no son adormecimiento de bobos?, ¿no son imán que atrae a los débiles de personalidad y criterio? ¡Cuánta máscara se esconde tras la careta de esa estampa externa, tras el figurón que nos rodea!
Somos efectividad locuaz, desaliento, dolor moral. El hombre de este siglo con sus estados de tristeza, de ansiedad, de incertidumbre, de afán incontrolado...Y vamos tras la fama, tras el poder, tras el dinero...Neurosis en la hora en que vivimos, del gamberrismo, del incivismo, del hombre-masa del que hablaba Ortega. En el tablero de la vida-sexy "el señorito satisfecho juega a hacer lo que le de la gana". Psicopatología actual en el "estress" del andar moderno, en el borreguismo de quien se deja llevar por el dolón-dolón de una voz de sirena vacía en contra de su pensar. Y todo por no complicarse la vida, por no llevar la contraria ante el ángulo obtuso de la otra parte.
El hombre ,sin vivir en sí, para ser moderno tiene que ser hombre de acción, que disloca fácilmente, que muda fácilmente de propósito, de partido, de corbata o mujer, de chaqueta..
Tenemos hambre de felicidad, de valores sublimes, de placer material,de ideales,de gloria..., en medio de nosotros mismos ,ondulantes y variados."No somos más que mentira,duplicidad, contrariedad. Nos sólo nos ocultamos, sino que nos fingimos a nosotros mismos" (Pascal)
En una palabra: aparentar,figurar, representar...Incensar también, para que subamos como el incienso sin darnos cuenta de que "este mundo no es sino un puente. Pásalo, mas no construyas en él su morada",reza en la puerta de una casa india.
Nos sentimos insatisfechos, aburridos -el que no ama desespera-, perdidos -"aquél a quien el amor no toca, camina en la obscuridad",decía Platón.El hombre en la trayectoria del devenir tiene que aprender amar, pero "amar es obrar en despojarse por Dios de todo lo que no es Dios",enseñaba Juan de Yepes. El hombre, enmarcado en una realidad que le hiere sus timpanos el agudo sonido de los altavoces callejeros, o el retumbar de tambores, o la sirena de las bocinas, pasa por dos etapas: una revolucionaria consigo mismo y con las circunstancias sociales; y otra de carácter conservador, cuando ya la experiencia de los años ha domado los impulsos que cargaba dentro. Contestatarios y conservadurismo. ¿Cuál de los dos? Hay que mantenerse siempre como se es y no con altibajos o máscaras en nuestras ideologías o actuaiones.
El hombre -puñado de nervios- , máscara enmascarada, sigue liado en el sofisma permanente de la "manga ancha". Sólo el que no es vencido,sino convencido -ésta es la pedagogía que debe regir nuestros actos, materiales y espirituales: la del convencimiento y no la del vencimiento - es el que se encuentra verdaderamnete a sí mismo. en su libertad.
-salvador-