José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Erigiose un hombrecillo
en el señor de una tierra,
y la condujo a la guerra
enrocado en su castillo.
Creyose que era sencillo
el triunfar en su locura,
y al enfrentarse a la pura
realidad, se le aflojaron
las tripas que derramaron
mezcla de salsa y tempura.
y la condujo a la guerra
enrocado en su castillo.
Creyose que era sencillo
el triunfar en su locura,
y al enfrentarse a la pura
realidad, se le aflojaron
las tripas que derramaron
mezcla de salsa y tempura.
Preparose, por lo tanto,
a emprender tocata y fuga,
y recaló en la verruga
claca y palma de su canto.
Desplazose bajo el manto
de verrugas aledañas
con su guerra y artimañas,
diciendo: “¡Yo soy la aurora
que se enfrenta a la opresora
Justicia de las Españas!”
y recaló en la verruga
claca y palma de su canto.
Desplazose bajo el manto
de verrugas aledañas
con su guerra y artimañas,
diciendo: “¡Yo soy la aurora
que se enfrenta a la opresora
Justicia de las Españas!”
Tanta fue la prepotencia
del hombrecillo “honorable”**
que despreció lo loable
de una gestión en su ausencia.
Tal fue así, que su presencia
en un país enemigo
de golpistas (firme amigo
del Estado de Derecho)
puesta ha sido bajo el techo
donde se estrella su ombligo.
que despreció lo loable
de una gestión en su ausencia.
Tal fue así, que su presencia
en un país enemigo
de golpistas (firme amigo
del Estado de Derecho)
puesta ha sido bajo el techo
donde se estrella su ombligo.
¡Qué miseria de hombrecillo!
(endémico delincuente)
¡Se merece un estribillo!
y se me viene a la mente:
“Falaz bufón… y ¡membrillo!”
¡Se merece un estribillo!
y se me viene a la mente:
“Falaz bufón… y ¡membrillo!”
José Galeote Matas (España)