black rooster
Poeta recién llegado
Yo no escribo las cosas.
Es la personita que vive dentro mío quien lo hace.
Yo me limito a decirle:
—Oye, ¿hoy no piensas hacerlo?
Él se sienta en mi estómago y responde:
—No molestes, hoy no habrá nada de poesía.
—Te dejo estar ahí y no te mato para que escribas —le contesto.
—No hay de sobre qué.
—De lo que sea. ¿Qué tal de las piernas de esa de falda? ¿O de la que no llevaba brasier y pudiste ver cómo sus pezones se le marcaban en la playera?
—Mmm, no. No se me ocurre nada.
—Mierda. Tú solo escribes y yo soy el que los soporta.
—Suicídate.
Me enfado, pero continúo intentando. Así que camino. Eso le gusta. Dice que le ayuda.
—Escribe de los poemas de Thomas Eliot. ¿No dijiste que eran malos? ¿Que te molestaba que fueran pretenciosos?
—No sé.
—O sobre los pitbulls. Lo quisiste hacer una vez, pero no terminaste. Hiciste una buena línea:
“era un perro como un toro pequeño”.
Esa me gustó.
—Quizá luego.
—Puta mierda, ¿qué necesitas?
—Estoy cansado. ¿Por qué no apagas la luz y nos vamos a dormir?
Desistí, así que lo hice.
Fui a apagar la luz. Me acosté.
Me decidí a dormir.
Y justo cuando comenzaba a irme,
gritó, de un salto, y dijo:
Yo no escribo las cosas.
Es la personita que vive dentro mío…
Es la personita que vive dentro mío quien lo hace.
Yo me limito a decirle:
—Oye, ¿hoy no piensas hacerlo?
Él se sienta en mi estómago y responde:
—No molestes, hoy no habrá nada de poesía.
—Te dejo estar ahí y no te mato para que escribas —le contesto.
—No hay de sobre qué.
—De lo que sea. ¿Qué tal de las piernas de esa de falda? ¿O de la que no llevaba brasier y pudiste ver cómo sus pezones se le marcaban en la playera?
—Mmm, no. No se me ocurre nada.
—Mierda. Tú solo escribes y yo soy el que los soporta.
—Suicídate.
Me enfado, pero continúo intentando. Así que camino. Eso le gusta. Dice que le ayuda.
—Escribe de los poemas de Thomas Eliot. ¿No dijiste que eran malos? ¿Que te molestaba que fueran pretenciosos?
—No sé.
—O sobre los pitbulls. Lo quisiste hacer una vez, pero no terminaste. Hiciste una buena línea:
“era un perro como un toro pequeño”.
Esa me gustó.
—Quizá luego.
—Puta mierda, ¿qué necesitas?
—Estoy cansado. ¿Por qué no apagas la luz y nos vamos a dormir?
Desistí, así que lo hice.
Fui a apagar la luz. Me acosté.
Me decidí a dormir.
Y justo cuando comenzaba a irme,
gritó, de un salto, y dijo:
Yo no escribo las cosas.
Es la personita que vive dentro mío…
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