Pintando al huracán, lo corono de espuma
azotando a los riscos con furia sin medida,
los trazos dan la nota que pintan la subida
de la gran marejada, que emerge entre la bruma.
El cielo pinto en negro, con rayos de mi pluma,
parece a cada instante que al mar le doy la vida;
con las nubes grisáceas en vírgula torcida,
vienen a derramarse con agua que se suma
y, mientras, a lo lejos, las palmas doblegadas,
parecen quebrantarse en rasgos de trapecio;
por sobre el altiplano, cabañas destrozadas
fueron víctimas de olas que baten con desprecio
en toda una comarca de zonas muy pobladas,
donde no hay salvación de un huracán tan recio.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
Copy Right INDAUTOR México.
azotando a los riscos con furia sin medida,
los trazos dan la nota que pintan la subida
de la gran marejada, que emerge entre la bruma.
El cielo pinto en negro, con rayos de mi pluma,
parece a cada instante que al mar le doy la vida;
con las nubes grisáceas en vírgula torcida,
vienen a derramarse con agua que se suma
y, mientras, a lo lejos, las palmas doblegadas,
parecen quebrantarse en rasgos de trapecio;
por sobre el altiplano, cabañas destrozadas
fueron víctimas de olas que baten con desprecio
en toda una comarca de zonas muy pobladas,
donde no hay salvación de un huracán tan recio.
Felipe de Jesús Legorreta Levy.
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