Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ven
, y observa conmigo
El cielo se está poniendo gris
mi querido amigo
Las aves lo surcan
con rápidos vuelos de bandadas sin fin,
pero ellas ahora no cantan
sólo van emitiendo raros sonidos,
ven disfruta del espectáculo conmigo
Ellas con rapidez se van procurando,
un seguro cobijo,
pues las nubes llegan anunciando,
que lloverá, ¡eso es fijo!
Ven, quedémonos observando
Ven ¡apura el paso!, que para el momento,
una fuerte brisa, está llegando
y leves remolinos de viento
van levantando las hojas secas y rojizas
¡Mira, no pierdas el tiempo!
¡Mira que lindas se ven esas columnas movedizas!
¡Ven!...¡observa!
Ves que el cielo, por distante,
desea acariciar a la tierra
quiera hacerla su amante
y con húmedas caricias sobre ella llueve,
deja caer cristalinas gotas como si fueran diamantes
La oscuridad se hace más intensa,
y las impúdicas gotas
a colarse comienzan
entre fisuras y rocas,
con avidez la tierra las absorbe dispuesta
si, ella se encuentra
deseosa sedienta
Llueve , llueve a cántaros
Ya caen desde los árboles,
las incontables gotas, como minúsculos guijarros
ya por las ramas se escurren los pequeños cristales
Observa a los árboles llorosos
pero es un llanto de lágrimas celestiales
Saturada natura
comienzan a formarse los charcos,
que en hondonadas
y verdes campos,
por doquier, se esparcen anchos
y es que ella no puede absorber más,
la intensa lluvia, que la acaricia desde hace rato
Y se callan los gansos
Y se acurrucan los patos
Y todo comienza a fluir en declive
Ya es un estanque
un solo charco
y en comunión todos
se van al descanso
con excepción de los grillos
que con su chirrido canto
brincando, brincando
morirán de cansancio
Llueve pero va amainando,
Las nubes siguen su rumbo derecho,
se van cavilando
Abandonan el cielo ¡Él ya está satisfecho!
y ellas obedientes, se van alejando
Los pájaros sacuden sus alas mojadas
y sin pereza todos se acicalan
Unos se acurrucan,
pero algunos más dispuestos, deciden cambiar de morada
Y el ritmo del llanto de los árboles
va decayendo,
como cuando hemos llorado tanto,
que nos quedamos
tan sólo cansados
Y en un instante mágico,
la naturaleza exclama en un suspiro
su éxtasis primario.
¿Ves ahora el cuadro más tranquilo?,
sereno , ¡si parece un cuadro encantado!
pues el idilio entre tierra y el cielo
ya ha sido consumado
El cielo se está poniendo gris
mi querido amigo
Las aves lo surcan
con rápidos vuelos de bandadas sin fin,
pero ellas ahora no cantan
sólo van emitiendo raros sonidos,
ven disfruta del espectáculo conmigo
Ellas con rapidez se van procurando,
un seguro cobijo,
pues las nubes llegan anunciando,
que lloverá, ¡eso es fijo!
Ven, quedémonos observando
Ven ¡apura el paso!, que para el momento,
una fuerte brisa, está llegando
y leves remolinos de viento
van levantando las hojas secas y rojizas
¡Mira, no pierdas el tiempo!
¡Mira que lindas se ven esas columnas movedizas!
¡Ven!...¡observa!
Ves que el cielo, por distante,
desea acariciar a la tierra
quiera hacerla su amante
y con húmedas caricias sobre ella llueve,
deja caer cristalinas gotas como si fueran diamantes
La oscuridad se hace más intensa,
y las impúdicas gotas
a colarse comienzan
entre fisuras y rocas,
con avidez la tierra las absorbe dispuesta
si, ella se encuentra
deseosa sedienta
Llueve , llueve a cántaros
Ya caen desde los árboles,
las incontables gotas, como minúsculos guijarros
ya por las ramas se escurren los pequeños cristales
Observa a los árboles llorosos
pero es un llanto de lágrimas celestiales
Saturada natura
comienzan a formarse los charcos,
que en hondonadas
y verdes campos,
por doquier, se esparcen anchos
y es que ella no puede absorber más,
la intensa lluvia, que la acaricia desde hace rato
Y se callan los gansos
Y se acurrucan los patos
Y todo comienza a fluir en declive
Ya es un estanque
un solo charco
y en comunión todos
se van al descanso
con excepción de los grillos
que con su chirrido canto
brincando, brincando
morirán de cansancio
Llueve pero va amainando,
Las nubes siguen su rumbo derecho,
se van cavilando
Abandonan el cielo ¡Él ya está satisfecho!
y ellas obedientes, se van alejando
Los pájaros sacuden sus alas mojadas
y sin pereza todos se acicalan
Unos se acurrucan,
pero algunos más dispuestos, deciden cambiar de morada
Y el ritmo del llanto de los árboles
va decayendo,
como cuando hemos llorado tanto,
que nos quedamos
tan sólo cansados
Y en un instante mágico,
la naturaleza exclama en un suspiro
su éxtasis primario.
¿Ves ahora el cuadro más tranquilo?,
sereno , ¡si parece un cuadro encantado!
pues el idilio entre tierra y el cielo
ya ha sido consumado
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