La sombra de luto vela en la cañada por el nacimiento divino de la luna menguante,que ya levita soberbia en el cenit espléndido de un firmamento esculpido por flores enanas que irradian lustrosa luz marítima.Es en ese preciso momento,cuando los hijos de la vegetativa naturaleza salvaje se levantan irónicos de sus pesadillas de medianoche y,sorbiendo de la cornucopia a rebosar de vino tinto,cantan con melodiosa pureza musical hacia todos los rincones del blasfemo mundo en ciernes.Pero aquellos saben que el imperio de la obscuridad es perecedero.Que tras la extasiada noche de eco calamitoso se esconde parsimonioso y a la espera el alba glorioso que,con su luz pálida y cegadora,ha de cortar en seco el aluvión sinfónico que loa de benignidad al ciclo tenebroso que ya se difumina en guijarros luminosos de un futuro y radiante día estival,pletórico de ideas.