Payaso Negro
Poeta recién llegado
Hasta que llegó el día
que el verdor del bello rostro del inca recostado
resalta ante la luminosidad del sol,
las nubes almidonadas expresan los pensamientos
de aquellos gobernantes inquietantes del imperio,
el agua embelesa los andenes como las pasiones el alma,
el viento dominante sopla los espasmos de malezas,
mientras que en los suelos se divisa
las huellas del fin de una época.
Los gritos del silencio se aguardan en cada portada,
las montañas asustadas lloran la alborada,
mientras que una orquídea renace en la matanza.
La vileza extranjera culminó con sangre de guerreros
el orgullo de un pueblo;
un monarca ejecutado grita: “Piedad”
en la pradera vestida de sangre,
pues una vez más
la libertad fue obstruida en la oscura maldad.
que el verdor del bello rostro del inca recostado
resalta ante la luminosidad del sol,
las nubes almidonadas expresan los pensamientos
de aquellos gobernantes inquietantes del imperio,
el agua embelesa los andenes como las pasiones el alma,
el viento dominante sopla los espasmos de malezas,
mientras que en los suelos se divisa
las huellas del fin de una época.
Los gritos del silencio se aguardan en cada portada,
las montañas asustadas lloran la alborada,
mientras que una orquídea renace en la matanza.
La vileza extranjera culminó con sangre de guerreros
el orgullo de un pueblo;
un monarca ejecutado grita: “Piedad”
en la pradera vestida de sangre,
pues una vez más
la libertad fue obstruida en la oscura maldad.